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¿Quién es quién? Cómo reconocer a algunos de los santos principales a través de su iconografía en la catedral de Zamora
Publicado el 21 Jun, 2023

La iconografía propiamente cristiana hunde sus raíces en época romana. Primero de forma escondida en pequeñas catacumbas, y ya a partir de Constantino en las primeras basílicas cristianas construidas gracias al Edicto de Milán en el año 313.

Sin embargo, fue a partir de la Contrarreforma cuando se produjo una mayor eclosión de iconografía hagiográfica (relacionada con la vida de los santos). Es precisamente esta iconografía de santos la que hoy nos interesa destacar en este artículo. Para ello, nos vamos a apoyar en una serie pictórica de la catedral de Zamora. Gracias a los atributos que llevan consigo cada uno de los personajes, podremos distinguir quién de ellos es San Juan Bautista, quién es San Bartolomé, quién es San Mateo… En definitiva, quién es quién.

Los atributos de los santos son elementos propios que nos permiten identificarlos, y pueden ser vestimentas, objetos, rasgos físicos, animales, etc. De esta manera se permitía a una amplia población analfabeta identificar sin necesidad de leer quién era cada personaje. Conozcamos a algunos de ellos.

San Bartolomé

También llamado Nathanael, fue uno de los doce apóstoles de Jesús. En los evangelios apócrifos se cuenta que un día Bartolomé le pidió a Jesús que le mostrase a Satanás, y en ese momento se abrió la tierra y Bartolomé pudo ver al Maligno atado con cadenas de fuego. Se le suele representar sosteniendo su propia piel entre las manos, en alusión a su martirio. Éste se produjo cuando el rey Astiages le ordenó que adorara a sus ídolos paganos. El apóstol se negó y fue desollado vivo. En otras ocasiones se le representa también junto al demonio encadenado, en referencia al episodio ya comentado.

San Mateo:

San Mateo, o Leví, como se le llama en los evangelios de San Marcos y San Lucas, era un hebreo que trabajaba como recaudador de impuestos para los romanos. Cuando recibió la llamada de Jesús, dejó su trabajo y se convirtió en uno de sus más fieles seguidores, formando parte de los doce apóstoles. Es también el autor del primer evangelio, escrito en arameo en la segunda mitad del siglo I, en el que se recogen las enseñanzas de Jesús. Iconográficamente lo encontramos habitualmente representado junto a un ángel, en referencia al tetramorfos -representación de los cuatro evangelistas adoptando los símbolos de Mateo (hombre o ángel), Marcos (león), Lucas (toro), y Juan (águila)-. Además, como vemos en la imagen, muchas veces el santo aparece junto a un libro, símbolo del Evangelio.

San Simón:

Simón es uno de los doce apóstoles. Se cree que es hermano de Judas Tadeo, con el que se le suele asociar. Ambos son dos de los apóstoles más desconocidos y menos representados. Se dice que era hijo de Alfeo y María Cleofás, lo que le convertiría en hermano de Santiago el Menor y pariente de Jesús. Santiago de la Vorágine cuenta sus andanzas junto a Judas en Persia. Ambos hermanos continuaron su predicación en Samir, en la Cólquida, donde murieron martirizados. Como se puede apreciar en la imagen, suele representarse con un libro en la mano y con una sierra; esta última haciendo alusión a su martirio.

San Juan Evangelista

Se trata de una de las figuras más señaladas del cristianismo por distintos motivos. Es uno de los doce apóstoles, estando presente en los momentos culminantes de la vida de Jesús; pero además es reconocido por éste como el discípulo amado. Se atribuye también a Juan la autoría del cuarto evangelio. Su madre, Salomé, sería una de las pocas mujeres que estaría al pie de la cruz en el calvario. Junto con Pedro, fue uno de los encargados de la preparación de la Última Cena, en la que ocuparía un lugar de honor. Estando Juan al pie de la cruz con la virgen María, Jesús, agonizante, les encomendó que se acompañasen mutuamente y, desde entonces, Juan cuidó a la Virgen como si fuera su propia madre. Aunque fue el único de los apóstoles que no murió mártir, tuvo ocasiones de hacerlo. En Éfeso, por ejemplo, fue obligado a beber de una copa envenenada por los sacerdotes del templo, sin que le hiciese el menor efecto. La copa donde le habrían echado el veneno del que salió ileso es unos de los atributos que nos permiten reconocer a San Juan Evangelista. De la copa sale un dragón o una serpiente, simbolizando el veneno. Esto se puede apreciar perfectamente en la serie que estamos comentando.

Para concluir, una breve reflexión final. Visitar una catedral supone realizar un viaje por las distintas formas de sentir de las sociedades que nos precedieron. En esto tiene un papel fundamental la iconografía, que dialogaba visualmente y de forma directa con los fieles que entraban al templo. Por eso, conocer hoy esa misma simbología, permite de alguna manera crear un vínculo con aquellas personas; con aquella forma de expresar y de sentir.

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